miércoles, 9 de julio de 2014

¿Cómo se gana paridad con el tipo de cambio?

La pérdida o ganancia de paridad cambiaria resulta siempre un tema central, especialmente para los exportadores, quienes permanentemente se afanan por solicitar políticas devaluatorias más agresivas, arguyendo que la ausencia de éstas propicia pérdida de competitividad. Sin embargo, una cosa es pérdida de paridad y otra, muy distinta, pérdida de competitividad.

¿De qué forma se pierde o se gana paridad? Para ello se debe considerar los tres factores intervinientes: la inflación interna, la inflación externa y la tasa de devaluación del nuevo sol.

Evaluemos con un ejemplo real la variación de la paridad con Estados Unidos (nuestro principal socio comercial).

Tomemos para ello lo ocurrido en marzo del 2013, mes en el cual la inflación peruana fue de 0.9%, la norteamericana de 0.3%, y la tasa de devaluación del nuevo sol de 0.6%. Dado que nuestra inflación fue mayor que la de Estados Unidos, significa que existió una inflación relativa para el Perú de:

0.9% - 0.3% = 0.6%

Es decir, los costos de nuestros exportadores se incrementaron 0.6% más que los de los productores norteamericanos, lo que les restó levemente la capacidad de competir contra ellos.

¿Cómo se soluciona impasses de ese tipo? Devaluando nuestra moneda. Si la hubiéramos devaluado por encima de ese porcentaje, digamos 7%, habríamos más que compensado el desnivel producido por esa inflación relativa y ganado algo de paridad; si la hubiéramos devaluado por menos del referido porcentaje, por ejemplo 3%, habríamos perdido paridad. No ocurrió lo uno ni lo otro: la tasa de devaluación en dicho mes fue exactamente igual a la tasa de inflación relativa, lo que permitió a nuestros exportadores compensar el desnivel y mantener la paridad, con lo cual pudieron seguir colocando sus productos en el país del norte con la misma facilidad con que lo habían hecho el mes previo. Por eso el Índice de Tipo de Cambio Real Bilateral, que mide el resultado de la inflación relativa y la variación cambiaria, se mantuvo sin variación respecto del mes anterior.

Una rápida conclusión sobre lo expuesto es que la devaluación de nuestra moneda es una herramienta importante para cubrir la brecha inflacionaria que pudiera existir entre nuestro país y aquéllos con los cuales mantiene intensas relaciones comerciales.

No obstante, siendo un factor clave para mejorar la paridad, la devaluación no es el único al que se debe recurrir para mejorar la competitividad, pues para lograr ese objetivo también se debe tener en cuenta otros factores fundamentales, como las mejoras tecnológicas, la adecuada utilización de los factores productivos, la capacitación laboral, los sobrecostos, las excesivas cargas tributarias y laborales, la calidad de la infraestructura, la mejora de los servicios públicos y otros que pueden incrementar la eficiencia y reducir los costos internos, permitiendo ganar más competitividad que aquélla generada exclusivamente vía devaluación.