jueves, 6 de diciembre de 2007

¿Por qué se Combate a los Monopolios?

En realidad, sólo se combate a los monopolios en ciertos mercados. En otros, donde son inevitables, más bien se les regula.

Como se sabe, el monopolio es la situación en la cual los bienes o servicios son producidos por una sola empresa, por lo cual éstos no tienen sustitutos, de tal manera que los consumidores no tienen otra alternativa de compra.
Esto, teóricamente, da al monopolista un poder tremendo, pues puede controlar a su antojo la oferta, y por ende, el precio del bien. Además, dado que en este sistema suelen existir barreras económicas, tecnológicas (generalmente se requieren capitales enormes o tecnología muy avanzada), legales o de otra índole (por la naturaleza del negocio no puede operar más de una empresa) es prácticamente imposible que ingresen competidores.
Debido a esta falta de competencia, la empresa monopólica no se siente motivada a incorporar mejoras productivas, tecnológicas o administrativas, tendiendo a hacerse ineficiente y a elevar sus costos, en perjuicio de los consumidores.

Para afrontar estos problemas, en muchos países existen leyes antimonopolios, las cuales buscan impedir que se den condiciones como las mencionadas arriba, propiciando en cambio, y hasta donde sea posible, condiciones de competencia.

En los casos en que, por la naturaleza del mercado, los monopolios son inevitables, operan organismos reguladores que, sin afectar las condiciones de rentabilidad a que tienen derecho, supervisan a éstos, con el objeto de que cumplan condiciones mínimas en cuanto a nuevas inversiones, crecimiento, calidad del producto o servicio, tarifas, etc.
Gracias a estos mecanismos preventivos, los monopolios no llegan a ser lo dañinos que sugiere la teoría, y constituyen elementos importantes del desarrollo de los países.